La colección se llama Woven by Nature y la firma Igor Sidletskiy, diseñador de 27 años que fundó su sello en 2020. Son prendas holgadas, construidas para acomodar miembros artificiales, y por primera vez acompañadas de fundas intercambiables para prótesis, con motivos naturales que repiten los de los tejidos. Esas fundas no salieron del taller del diseñador: las fabricó Timelapse, una empresa de Hlib Bieshkariev, también antiguo sanitario de combate, que llegó al proyecto tras ganar la segunda edición de un programa de becas para emprendedores veteranos.

Los modelos fueron seleccionados por el centro de prótesis y rehabilitación que la cirujana Oleksandra Mostepan abrió en Kiev en 2023. Trabajaba en un hospital de Montecarlo cuando empezó la invasión a gran escala; volvió a operar a su gente. Su centro reúne en un mismo edificio la colocación de prótesis, la fisioterapia y el acompañamiento psicológico y laboral, en lugar de repartir a los pacientes entre instalaciones distintas. Atiende a militares y a civiles por igual. Ella misma operó a muchos de los que hoy caminan con sus prótesis.

«Allí teníamos que destruir. Aquí creamos.»

La frase es de Mykola Kovalyov, 22 años, que perdió las dos piernas combatiendo en la región nororiental de Sumy. Sobre el desfile dijo también que es arte, «algo que puede darnos un recurso, cuando la guerra nos lo ha quitado». Olga Dolga, de 30 años, lo formuló como una tarea pendiente: hay que hablar de inclusión, porque son muchos los que han perdido un miembro. Sharkiy, por su parte, quiere lanzar su propia marca de ropa para amputados.

La Semana de la Moda de Ucrania nació en noviembre de 1997, de la mano de Iryna Danylevska, que sigue dirigiéndola. Se celebró dos veces al año en Kiev hasta febrero de 2022, cuando se detuvo. Regresó a la ciudad en septiembre de 2024, después de dos años y medio de pausa, y desde entonces los diseñadores muestran su trabajo bajo alerta aérea: los locales se eligen, en parte, por el acceso al refugio.

Lo que ocurrió en esa sala no fue una consulta médica ni una sesión de rehabilitación. Fue el lugar donde se decide qué se considera normal mirar. Seis personas caminaron hasta el final de la pasarela y volvieron, y al hacerlo devolvieron sus cuerpos a la vida civil, en público, vestidos con algo que alguien había pensado para ellos.