La vivienda en la que había pasado los últimos años estaba deteriorada, y la vida dentro de ella fue dura durante mucho tiempo. La entrega la presidió Ayugi Victor, coordinador del programa, que funciona bajo el patrocinio del secretario principal del Interior, Raymond Omollo.

El programa existe al menos desde 2023. En la región de Nyanza se organiza en grupos de viudas y busca formar tres por barrio. Construye casas, pero también reparte tanques de agua de 5.000 litros, plantones de árboles y libros para las escuelas. Ofrece apoyo psicológico, formación, asesoría legal sobre los derechos de las viudas y becas universitarias para sus hijos. Algunos grupos se ganan la vida alquilando entre 50 y 100 sillas de plástico para funerales y otras celebraciones. En Migori, el grupo Uchumi recibió 100.000 chelines, compró sillas para alquilar y creó un fondo rotatorio de ahorro y préstamo entre sus miembros.

Elena Opundo no es la primera anciana del condado que recibe una casa. Antes la recibieron Consolata Achieng', de 85 años, en Homa Bay, y Roselida Atieno, de 73, una viuda con discapacidad visual de la aldea de Sota. En Kisumu, Eunice Ogallo, de 63 años, contó que antes de tener casa dormía con sus tres nietos en el mismo cobertizo que sus vacas.

No todas las beneficiarias son ancianas. En Awendo, en el condado de Migori, Rose Obuya tenía 38 años cuando recibió en 2025 una casa amueblada y el compromiso de que alguien pagaría la escuela de su hijo.

Homa Bay es uno de los condados de Kenia con más casos de VIH. Solo en 2023 se registraron allí 1.404 muertes relacionadas con el virus, y muchas familias han perdido a sus adultos en edad de trabajar. Por eso el programa no se limita a construir. También trabaja contra el estigma de la enfermedad y contra las costumbres que dejan a las viudas de la región sin protección.

Elena Adera Opundo ha sobrevivido a casi todos sus hijos. Ahora, rodeada de los que quedan, de sus nietos y de sus vecinos, tiene un tejado que es suyo.