Esa llamada fue lo que convirtió un hallazgo en un yacimiento. Los arqueólogos del Museo Histórico de Lahti, responsable de la arqueología en Päijät-Häme, recuperaron el conjunto en su contexto. En el momento de informarse del descubrimiento, la plata seguía sin limpiar, sin clasificar y sin contar.
Los expertos sitúan las monedas y las joyas entre los años 1000 y 1050, aunque nadie sabe con certeza cuándo fueron enterradas. El conjunto supera al que hasta ahora encabezaba la lista finlandesa: unas dos kilos y medio desenterrados cerca de la costa sur en 1895.
Por qué la plata llegó hasta un lago del interior
Sysmä es hoy un municipio de unos 3.500 habitantes en la orilla oriental del lago Päijänne, el segundo mayor de Finlandia. Ese lago no era un final de trayecto sino un tramo: a través del sistema fluvial del Kymijoki conectaba el interior de Häme con el golfo de Finlandia. Por esa vía de agua se movía la plata báltica tierra adentro.
La composición de los tesoros de ese medio siglo cuenta otra historia. Los depósitos de los siglos IX y X están dominados por dirhams islámicos acuñados en Samarcanda y Bujará; cuando la producción de plata centroasiática se agotó a finales del siglo X, ocuparon su lugar los peniques alemanes de Sajonia y Colonia y las monedas anglosajonas de Etelredo II y de Canuto. Buena parte de aquella plata inglesa viajó al Báltico como tributo, el danegeld.
Entonces la plata se contaba por peso, no por valor nominal. De ahí que estos depósitos mezclen monedas partidas por la mitad o en cuartos con joyas y lingotes, y que los comerciantes llevaran consigo balanzas plegables en estuches pequeños: el pago se pesaba sobre la marcha.
La ley finlandesa explica el resto del procedimiento. Detectar metales es legal en terreno privado con permiso del propietario, pero está prohibido en monumentos antiguos protegidos, y todo objeto con más de un siglo debe comunicarse a la Agencia Finlandesa del Patrimonio, en Helsinki, que puede adquirirlo al descubridor conforme a la Ley de Antigüedades de 1963. Allí se conservará y se estudiará el conjunto.
Queda lo más lento: limpiar cada pieza, leer cada cuño, contar. Solo entonces se sabrá de qué cecas vino esta plata, y a cuántos miles de kilómetros de un bosque junto al Päijänne fue acuñada.