«Pensé que podría sacar un 93 por ciento», dijo después, «pero nunca imaginé que sería el primero del país».

Su combinación reunía inglés, francés, kinyarwanda y suajili. Cuatro lenguas que no leyó con los ojos, sino con la yema de los dedos, recorriendo los puntos en relieve de los textos en braille. Además del primer lugar en Idiomas, su puntuación lo situó en el puesto 11 entre todos los candidatos de Ruanda.

Nació en el distrito de Gicumbi. A los cuatro años empezó a tener problemas en los ojos; a los ocho ya no veía. Empezó a estudiar en la escuela primaria de Kigogo y después llegó a Kibeho, donde aprendió braille y donde se quedó hasta terminar la secundaria. Sus notas cuentan esa travesía mejor que cualquier adjetivo: alrededor del 90 % en los primeros cursos de primaria, un descenso al 80 % en los últimos, entre el 85 y el 89 % en el primer ciclo de secundaria y, al final, por encima del 93 %.

No fue el único. Según la prensa ruandesa, era la primera vez que los alumnos de Kibeho se presentaban a estos exámenes, y los quince aprobaron. Sus notas iban del 68,86 % al 94,27 %. La más alta no fue la de Habumugisha, sino la de su compañero Niragire Gadi, que también quedó primero en el país en su combinación.

La escuela la fundó la hermana Rafaela Nałęcz, de las Hermanas Franciscanas Siervas de la Cruz, una congregación de Laski, cerca de Varsovia. La había fundado en 1918 una mujer ciega, Elżbieta Róża Czacka. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Polonia pagó la construcción. Cuando la sección de primaria abrió en 2009, era la primera escuela para niños ciegos de Ruanda. A finales de 2024 tenía 185 alumnos, entre ellos niños con albinismo, y además de las clases había coro, danza y talleres de tejido.

Los libros en braille y las máquinas adaptadas son caros y difíciles de importar. Según el personal, la escuela depende de donantes para tenerlos.

Habumugisha quiere estudiar periodismo o educación en la universidad. Hace dos años, otro alumno de Kibeho, Jean de Dieu Niyonzima, quedó quinto del país en los exámenes del primer ciclo de secundaria y dijo casi lo mismo: que quería estudiar periodismo e idiomas.