Junto a investigadores como Meyla Suhendra y Huda Darusman, Juliandi se propuso descifrar el mecanismo oculto tras la tradición oral de su país. Al analizar el tallo de la Phanera semibifida, una planta que trepa por el dosel de los bosques secundarios, el equipo identificó una alta concentración de polifenoles. Estas moléculas actúan con precisión inhibiendo la enzima alfa-glucosidasa, lo que impide que los niveles de glucosa en sangre aumenten bruscamente tras las comidas.

El estudio, que ha transitado desde la observación microscópica hasta pruebas de seguridad y eficacia, confirma que el uso empírico de esta especie tiene una base biológica sólida. Para una población donde la diabetes se ha convertido en una sombra persistente, encontrar un aliado en la flora nativa representa un acto de reconocimiento a la sabiduría acumulada en los márgenes de la selva.

Aunque el kangkang katup aún no se cultiva de forma masiva, su inclusión en el registro de innovaciones nacionales de 2025 señala una voluntad de formalizar lo que durante siglos fue solo un secreto local. La mirada de los científicos se posa ahora con respeto sobre estas hojas bilobuladas que se cierran al anochecer. Allí, en las tierras que pertenecieron al sultanato de Riau-Lingga, la naturaleza ha custodiado una herramienta para proteger la salud de 20 millones de ciudadanos, esperando simplemente a que la ciencia supiera hacerle las preguntas correctas.