Yadav abrió FarmerChat, una aplicación gratuita creada por la organización sin ánimo de lucro Digital Green. Envió las fotografías, describió lo que veía. La herramienta identificó la enfermedad fúngica y le detalló un plan de tratamiento. «En pocos días, la propagación de la enfermedad estaba bajo control», contó. «Me ayudó a salvar una gran cantidad de plantones y redujo mis pérdidas.»
La antracnosis y el oídio figuran entre las infecciones más comunes en los mangales de la India, y ambas se expanden con rapidez en condiciones de humedad. Uttar Pradesh produce alrededor de una cuarta parte del mango del país. La variedad Langra, de piel verde incluso madura, nació precisamente en los alrededores de Varanasi.
Un vacío que nadie llenaba
El problema que FarmerChat encontró no era tecnológico, sino de personal. El sistema público de extensión agraria india cuenta con aproximadamente un técnico por cada 1.162 explotaciones, frente a la proporción recomendada de uno por cada 750 en zonas de regadío. De los 27.937 puestos autorizados, 14.265 estaban vacantes. Los servicios públicos llegan a cerca del 6,8 por ciento de los agricultores del país.
Digital Green nació en 2006 como proyecto de investigación dentro del grupo de tecnologías para mercados emergentes de Microsoft Research India. Su cofundador y director, Rikin Gandhi, ingeniero aeronáutico formado en el MIT, había desarrollado algoritmos patentados de búsqueda lingüística en Oracle antes de pasar seis meses probando formatos de enseñanza en aldeas de Karnataka. La conclusión de aquellos meses definió el método: vídeos breves protagonizados por agricultores locales, no por expertos venidos de fuera. Han producido cerca de 8.000.
FarmerChat, lanzado en octubre de 2024, se construyó con la empresa Gooey.AI sobre modelos alojados en Azure OpenAI, con reconocimiento de voz de Bhashini, la plataforma lingüística del gobierno indio. Los agricultores preguntan por texto, por nota de voz o con una fotografía, en inglés, hindi, telugu, suajili o amárico. Hoy la usan cerca de un millón de personas.
En Mirzapur, la cultivadora de melón amargo Jyoti Devi elevó su cosecha semanal a entre 20 y 30 kilos. En Bihar, la agricultora de patata Anu Kumari retrasó la siembra tras consultar la previsión de lluvias, y esquivó una tormenta.
Son decisiones pequeñas, tomadas por personas que antes las tomaban a ciegas. En los viveros de Varanasi, esa diferencia se mide en árboles que siguen en pie.