Junto al profesor Narongrit Muangmai y el doctor Christophe Vieira, Klomjit se propuso descifrar una diversidad que hasta ahora permanecía invisible. A través del análisis de ADN y una observación morfológica minuciosa, el equipo de la Universidad de Kasetsart logró distinguir entre especies que, aunque visualmente idénticas, guardan en su código genético distinciones profundas. Estas algas crípticas, bautizadas como L. lewmanomontiae, L. ogawae, L. thiemmedhii y L. velasquezii, han sido nombradas en un gesto de gratitud hacia los maestros de la ficología regional que les precedieron.

La investigación, publicada recientemente en la revista Algae, no solo suma nombres a los catálogos científicos. Representa una corrección silenciosa a la geografía biológica de la región: durante décadas se supuso que el Golfo de Tailandia era un entorno de menor riqueza comparado con la exuberancia del Mar de Andamán. Los resultados de Klomjit demuestran que la vida marina en estas aguas someras es mucho más densa y variada de lo que la ciencia se había permitido imaginar.

Para Klomjit, el hallazgo de estas cuatro especies es también el reconocimiento de un legado. Al vincular los nombres de investigadores como Khanjanapaj Lewmanomont o Jinda Thiemmedh a estas nuevas formas de vida, el equipo asegura que la historia de la ciencia tailandesa permanezca grabada en la propia naturaleza que estudiaron. Cada lámina de alga parda recolectada se convierte así en un documento que habla de la continuidad del esfuerzo humano por comprender el mar.

Además de las cuatro novedades para la ciencia, el estudio registró por primera vez en la zona a otras tres especies ya conocidas en otros rincones del mundo: Lobophora abscondita, L. henae y L. quangtriensis. Este inventario renovado confirma que los litorales tailandeses, a menudo transitados y conocidos, todavía guardan secretos esenciales esperando a ser observados con la paciencia y el rigor adecuados.