De aquellas salidas nació Extreme Motus, la organización que Grassley cofundó y que ahora fabrica las sillas en Utah. El diseño original vino de Dale Pitts, bombero jubilado de Provo. La versión de producción pesa veinticinco kilos, se pliega retirando dos pasadores, flota en aguas poco profundas y lleva un asiento de aluminio Kirkey del tipo que se usa en los coches de carreras. Mide alrededor de metro ochenta, no tiene motor y necesita a una segunda persona que empuje: es una máquina hecha para ir acompañado.

La silla de Zion llegó gracias a la organización 2Live4, que reunió las donaciones para comprarla. Está en el Zion Canyon Visitor Center, por orden de llegada y sin coste. Quienes la usan reciben una breve formación antes de salir y un pase de accesibilidad para conducir por la Zion Canyon Scenic Drive durante la temporada de lanzaderas, porque la silla no cabe en los autobuses. Con ella se pueden hacer el Pa'rus Trail, el Riverside Walk, Lower Emerald Pools y Weeping Rock.

Kenny Jardine, responsable de desarrollo de negocio de Extreme Motus, dice que hicieron falta casi dos años de gestiones antes de que la silla entrara en servicio en julio. Él mismo delimita con cuidado en qué consiste la novedad: otros parques ofrecen sillas todoterreno, pero son propiedad de organizaciones externas que también se ocupan de su mantenimiento. Aquí el parque es el dueño. Bryce Canyon, Capitol Reef, Canyonlands y Arches buscan ahora acuerdos parecidos.

Durst tiene 43 años. Su madre, Christine Durst, aparece en las crónicas locales de los viajes. Las salidas de los dos amigos están documentadas en una cuenta de TikTok con más de 400.000 seguidores: la silla sobre roca, sobre neveros, dentro de un parque de camas elásticas.

En 2025 fundaron una segunda organización, el Outdoor Access Project, que organiza el Berserker Blitz, una carrera de obstáculos adaptada en el Cook Family Park de Pleasant Grove, junto a la directora de recreación municipal Megan Zollinger. El primer año acudieron cincuenta niños con discapacidad y sus familias. La Utah Parks and Recreation Association le dio un premio, y desde Grand Junction, en Colorado, y Tacoma, en Washington, han preguntado cómo montar el suyo.

Todo esto empezó porque dos amigos querían ver un arco de piedra juntos.