La idea nació de un problema que conoce cualquier laboratorio africano con pocos recursos. Los instrumentos importados son caros y, cuando se averían, a menudo nadie puede repararlos en el país. Quedan en un rincón, inútiles. Akyana Britwum, físico del estado sólido que llegó a la KNUST como profesor tras doctorarse en 2015, ha dedicado su investigación a los sensores ópticos de bajo coste y a los equipos electrónicos para laboratorios con medios limitados. El nuevo centro, conocido como GPOL, lleva esa convicción a la práctica: quien sabe construir un aparato también sabe mantenerlo y adaptarlo.

Los usos previstos son concretos. Dispositivos capaces de comprobar si un medicamento es auténtico sin abrir su envase. Herramientas asequibles de diagnóstico por imagen, incluido el glaucoma, y otras para detectar la ictericia en recién nacidos. Sensores que identifican metales pesados en el suelo o en el agua en cuestión de segundos.

Antes incluso de la inauguración, el laboratorio recibió de la Universidad de St Andrews un espectrómetro Raman que atraviesa barreras. Su haz de luz atraviesa el vidrio de una botella cerrada y revela si la bebida o el medicamento que contiene es una falsificación, sin romper el precinto.

La escuela lleva el nombre de NYANSAPO, el «nudo de la sabiduría» de los símbolos adinkra de Ghana, que representa la sabiduría y el ingenio. Durante seis días, los participantes trabajan dentro de laboratorios en funcionamiento: construyen los dispositivos, los ponen en marcha y después analizan los datos que producen. El programa cuenta con el patrocinio principal de SPIE y con el apoyo de Optica, Menlo Systems, Thorlabs, el ICFO y el Instituto de Computación Cuántica de la Universidad de Waterloo. Entre los ponentes figura Peter de Groot, presidente de SPIE en 2025.

El trabajo no empezó con esta inauguración. El año pasado, junto con el capítulo estudiantil de fotónica de la KNUST, el grupo viajó a Takoradi y a Dodowa, cerca de Acra, y dejó kits de fotónica en las escuelas. También organizó en el campus un taller práctico de distribución cuántica de claves.

Esa misma línea continúa ahora. Dentro del programa hay una jornada dedicada a los alumnos de Hwiremoase, niños que quizá sean los primeros de su pueblo en ver una lente separada de su montura y comprender que la luz también se puede ensamblar.