Los voluntarios de Rebuilding Together Henry County terminaron la estructura a comienzos de septiembre. Trabajan gratis: los propietarios no pagan la mano de obra, y los materiales salen de donaciones y de colectas locales. La organización atiende los condados de Henry y Stark, en el noroeste de Illinois, y su labor consiste casi siempre en lo mismo: permitir que personas mayores o con discapacidad sigan viviendo en su propia casa en lugar de acabar en una residencia.
Porque de eso se trata, aunque nadie lo formule así. Cuando alguien sale de un hospital o de un centro de rehabilitación, quien planifica el alta mira los escalones de la entrada. Si no se pueden salvar, el paciente no vuelve a casa. Las caídas son la principal causa de muerte por lesión entre los estadounidenses mayores de 65 años, y la mayoría ocurre dentro del hogar; los peldaños de acceso son uno de los puntos más frecuentes.
Una rampa, entonces, no es una obra menor. Es la diferencia entre una dirección y otra.
Sarah Snyder, directora ejecutiva, conoce esa aritmética mejor que nadie. Cuando empezó a trabajar en la organización, en 2011, el total acumulado era de cuarenta y dos rampas. En los años siguientes, la cifra se multiplicó por más de diez.
«Lo que celebramos en realidad son 500 familias cuya vida ha cambiado.»
Las cuadrillas trabajan con madera tratada y secciones modulares, de modo que una rampa entera puede quedar lista en una jornada. Siguen la pendiente de 1:12 que fija la normativa federal de accesibilidad: doce centímetros de recorrido por cada centímetro de altura. Las viviendas particulares están exentas de esa ley. El estándar que aplican es, por tanto, prestado, voluntario, elegido.
La organización nacional a la que pertenece el grupo nació en Midland, Texas, en 1973, cuando unos vecinos dedicaron un sábado de primavera a reparar las casas de quienes no podían pagar el arreglo. Durante veintiséis años se llamó Christmas in April, por aquel único día de trabajo. Hoy funciona con unos cien grupos locales repartidos por el país.
Lo que hicieron en Henry County no cambia esas estadísticas. Cambia que Aaron Brown puede salir a sentarse en su porche cuando quiera.