La expedición del Herbario Nacional Central recorría en 2022 el distrito de Lower Subansiri. Lo que Rohan Maity y su equipo encontraron no era una de las variedades que la comunidad Apatani cultiva habitualmente en sus huertos comerciales, sino un habitante silvestre y esquivo de las zonas de transición entre el bosque templado y el subtropical. Esta planta, una trepadora perenne que alcanza los cuatro metros de altura, despliega flores de un blanco cremoso cuyos pétalos protegen un centro que recuerda a los radios de una rueda.
El hallazgo, formalizado tras un minucioso análisis y publicado recientemente en la revista Feddes Repertorium, sitúa a la Actinidia indica en un equilibrio delicado. A pesar de que la región es un centro vital para la agricultura de la zona, este pariente salvaje solo ha sido registrado en un tramo geográfico muy estrecho cerca del valle de Ziro, lo que subraya la importancia de los santuarios botánicos que aún permanecen incompletos en los mapas de la ciencia.
El equipo de investigación, que incluye a Sudhansu Sekhar Dash, ha clasificado la especie bajo la categoría de "Datos Insuficientes" según los estándares internacionales. Esta etiqueta técnica es, en realidad, un llamado a la observación: la necesidad de volver a internarse en el bosque para determinar el alcance real de su población. En un rincón del mundo donde el hombre ha aprendido a domesticar la tierra, la persistencia de una vida vegetal que ha seguido su propio curso, ajena a los mercados, devuelve a la botánica su carácter de aventura humana y paciente.