Para Francisco, la construcción de un instrumento no es una tarea de ensamblaje, sino un proceso de maduración. En el Valle de Aridane, donde el aire todavía guarda el recuerdo del pino canario, este artesano selecciona cuidadosamente la madera de tea, el duramen resinoso que exige tiempos de secado precisos antes de dejarse doblar. Cada pieza que sale de su banco de trabajo lleva consigo el aroma persistente del bosque y una curvatura que solo el tacto humano sabe calibrar.
Su labor permite que las folías y los géneros tradicionales de las islas conserven una calidad tonal que los intérpretes contemporáneos buscan con insistencia. No se trata simplemente de fabricar un objeto, sino de asegurar que la identidad acústica de un pueblo no se desvanezca en la producción en serie. Francisco trabaja con la convicción de que un instrumento debe tener carácter propio; cada uno de sus timples posee una voz ligeramente distinta, dictada por la densidad de la madera y la presión de sus manos sobre la caja de resonancia.
El reconocimiento le llegó recientemente en San Cristóbal de La Laguna, durante una ceremonia que reunió a los guardianes del folclore insular. Allí, rodeado por representantes de su municipio y otros artesanos palmeros, Francisco recibió el homenaje con la sobriedad que caracteriza a quienes pasan sus días en compañía de la madera. El premio no solo celebra su destreza técnica, sino su papel como custodio de una herencia inmaterial que ahora se transmite a las nuevas generaciones.
Cada instrumento es una pieza única que lleva grabada la identidad sonora de las islas y el esfuerzo de una vida entera.
Al final de la jornada, lo que permanece es la curva característica del timple, esa «joroba» que Francisco moldea con la seguridad de la experiencia. En un mundo que a menudo olvida el valor de lo lento, este luthier sigue demostrando que la excelencia requiere tiempo, silencio y un respeto profundo por el material que la tierra ofrece. Su legado no se lee en los periódicos, sino que se escucha cada vez que una cuerda vibra sobre una caja de madera de tea.