Para Maquieira, el mar significa libertad. Esa palabra se repite en el muelle de Baiona, donde el club tiene su sede dentro del recinto amurallado del Parador, en la península de Monterreal. Allí, grúas y equipos de embarque permiten que las personas con movilidad reducida pasen de la silla de ruedas a la embarcación. El club diseñó y construyó su propia grúa para esa tarea.
Olaia Cabo Martínez, responsable de la escuela de vela, ha visto repetirse muchas veces ese momento en que el alumno queda sentado en el barco y la silla se queda en tierra. «La sensación de libertad en el barco, cuando dejan la silla de ruedas, es increíble», dice.
Los barcos son GOS16, embarcaciones de dos plazas creadas por Fiberships, una empresa de Toledo, y presentadas en 2009 en el Hospital Nacional de Parapléjicos de esa ciudad. Tienen una quilla muy pesada, que impide que vuelquen, y un casco con dos compartimentos estancos, que los hace insumergibles. Los dos tripulantes van sentados en asientos ergonómicos, con todos los mandos al alcance de la mano. Varios de los barcos del club se compraron con el apoyo de la Fundación Repsol.
Las clases se imparten a diario de septiembre a junio, con monitores formados en técnicas de vela adaptada. Además de personas con discapacidad física, la escuela recibe a niños con problemas de conducta, a personas mayores y a víctimas de violencia de género. Con ASEM Galicia, la asociación gallega de enfermedades neuromusculares, el club organiza un curso dos jueves al mes, de diez y media a una y media.
En el agua ocurren cosas que no aparecen en ningún temario. Una alumna lloró al ver por primera vez una estrella de mar. Otro, en mitad de una clase, propuso matrimonio en broma.
El programa se financia con fondos de la Xunta de Galicia y del Ayuntamiento de Baiona. En 2017, cuando la escuela cumplió cinco años, el club inauguró una pasarela accesible de 60 metros entre la sede y los amarres, de hormigón armado con revestimiento antideslizante y casi metro y medio de ancho. Ese mismo año navegaron más de sesenta alumnos, enviados por centros y asociaciones de Redondela, Nigrán y Vigo.
Maquieira sigue volviendo al puerto. En tierra, su enfermedad avanza. En el mar, él lleva el timón.