Para Sebastián Di Martino, director de conservación de Rewilding Argentina, este momento comenzó mucho antes de la liberación física de los animales. El proyecto se gestó en 2017 como una arquitectura de paciencia y diplomacia internacional. Fue necesario traer a Nima desde el zoológico de Madrid y a Coco desde Dinamarca, dos individuos criados en cautiverio que debieron aprender, bajo supervisión humana, el oficio de la supervivencia: la destreza de capturar peces vivos y la desconfianza necesaria hacia lo extraño.

La veterinaria Eva Martínez observó en Nima un rasgo esencial para este viaje: un temperamento naturalmente esquivo. Esa timidez ante el ser humano, que en un entorno controlado podría parecer un inconveniente, es en realidad el mayor tesoro para un animal que debe recuperar su autonomía en los 756.000 hectáreas del Iberá. Las nutrias no solo regresan como individuos, sino como una unidad familiar que incluye a Pirú y Kyra, dos crías nacidas en noviembre de 2024 que ya no conocen otro horizonte que el de los esteros.

La importancia de su retorno es técnica pero también vital. Como depredadores tope, estas nutrias —que pueden medir casi dos metros de largo— regulan las poblaciones de peces y mantienen la salud del ecosistema acuático. Cada una de ellas porta en su cuello una mancha de pelaje amarillento, un dibujo único que funciona como una huella dactilar y permite a los investigadores identificarlas mientras se sumergen y emergen del agua teñida de sedimento.

Es la primera vez en la historia de Argentina que un mamífero considerado extinto a nivel nacional es devuelto a su hábitat mediante una reintroducción planificada.

Desde 1986 no existían registros oficiales de la especie en el país. La caza comercial, que en décadas pasadas exportaba decenas de miles de pieles anuales desde la cuenca del Amazonas, las borró del mapa correntino. Hoy, el seguimiento ya no depende de la vista de un cazador, sino del análisis de ADN ambiental en las muestras de agua, una tecnología invisible que confirma que la familia está colonizando de nuevo los canales. En el gesto de Nima al sumergirse con sus crías, se cierra una herida abierta por la ambición de otro siglo.