El Café Inclusivo Aguas Magallanes empezó a funcionar en pruebas el 22 de agosto y se inauguró formalmente el 4 de septiembre, en el Barrio 18 de Septiembre. Detrás hay tres firmas: el municipio de Punta Arenas, la sanitaria Aguas Magallanes y la Corporación Edudown, que lleva veintiséis años acompañando a personas con síndrome de Down y discapacidad intelectual.
«Me emociona mucho poder trabajar, aprender y contribuir a que esta cafetería funcione», dijo Evelyn en la apertura de prueba. La frase contiene, sin proponérselo, todo el diseño del proyecto: no es un gesto simbólico sino una puerta de entrada al empleo formal, pensada para que los cuatro trabajadores adquieran oficio y autonomía antes de buscar otros trabajos.
El gerente regional de Aguas Magallanes, Christian Adema Galetovic, dijo que la iniciativa «les permitirá enfrentar la vida de una manera distinta». El alcalde Claudio Radonich Jiménez lo puso en términos más domésticos: «la atención más linda que podemos tener es con los chicos», y habló de las ganas con que llegan a trabajar.
La distancia importa. Punta Arenas está a unos 3.000 kilómetros de Santiago por carretera, un trayecto que obliga a cruzar a Argentina. El equipo de Edudown describe el vacío que vino a llenar la cafetería en términos precisos: en Magallanes ya existe atención temprana para la infancia; lo que falta es inclusión laboral para los adultos.
No es su primer local. En La Serena, la corporación tiene otro café atendido sobre todo por personas con síndrome de Down y autismo, que en noviembre de 2023 recibió el Premio Fuego de la Federación Gastronómica de Chile.
Dos días antes de la inauguración formal, la primera dama, María Pía Adriasola, pasó por el local, conversó con los cuatro empleados y con sus familias.
«La inclusión no puede quedarse solamente en las palabras.»
El edificio que los alberga tiene tres niveles, 1.400 metros cuadrados, un auditorio para 120 personas, salas de computación y ascensor. Costó más de 3.500 millones de pesos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional y abrió al público en los primeros días de junio. La cafetería llegó tres meses después, y con ella el primer sueldo de Evelyn.