Metatawabin es gran jefe adjunto de la Nishnawbe Aski Nation y miembro de la Primera Nación de Fort Albany, una comunidad de unos 850 habitantes a la que solo se llega por aire o, en invierno, por una carretera de hielo. De niño fue enviado a St. Anne's, la escuela que funcionó allí, junto al río Albany, entre 1902 y 1976, administrada por los Oblatos de María Inmaculada y las Hermanas Grises. Entre 1992 y 1996 la Policía Provincial de Ontario recogió unas 700 declaraciones de exalumnos y de personal sobre lo ocurrido en ese edificio.

En la ceremonia, Metatawabin describió algo más difícil de nombrar que los hechos: cómo el trauma se transmite sin que uno se dé cuenta, de una generación a la siguiente, como una herencia que nadie pidió.

Baxter insistió en lo mismo desde otro ángulo. «No siempre son las cosas físicas», dijo. «También está esa fuerza psicológica invisible que aparece cuando te separan de tus padres.» Recordó haber enterrado sus recuerdos cuando tenía seis o siete años. Y contó en qué consistió, para él, sanar: aprender a soltar la ira «para no pasársela a otros».

La bandera que se izó ese día no la diseñó una oficina. Sus elementos fueron elegidos por sobrevivientes de escuelas residenciales de todo Canadá, a través del Centro Nacional para la Verdad y la Reconciliación, con sede en la Universidad de Manitoba. Se mostró en público por primera vez en 2021 y desde entonces ondea cada septiembre en universidades, ayuntamientos y legislaturas del país. Entre sus imágenes aparece la flor del nomeolvides, propuesta por una sobreviviente de Manitoba como símbolo de los niños que no volvieron.

La rectora Gillian Siddall y la vicerrectora Denise Baxter estuvieron entre los asistentes. Lakehead fue una de las primeras universidades canadienses en exigir a todos sus estudiantes de grado un curso obligatorio de contenido indígena, desde 2016; su Departamento de Aprendizaje Indígena existe desde 1984. Cerca del 14% del alumnado se identifica como indígena. El campus se levanta en territorio anishinaabe de la Primera Nación de Fort William.

La última escuela federal, en Punnichy, Saskatchewan, cerró en 1996. La disculpa oficial llegó a la Cámara de los Comunes en 2008; el acuerdo de indemnización, un año antes, pagó unos 1.900 millones de dólares canadienses a cerca de 79.000 exalumnos. Ninguna de esas cifras alcanza a lo que Baxter describió delante del mástil.

Lo que él ofreció no fue una reparación ni una cuenta pendiente. Fue una decisión personal, tomada por un hombre que tenía todos los motivos para no tomarla: interrumpir la transmisión. Que la herida termine en él.

Soy un ser humano. Soy un sobreviviente.