Durante décadas, la medicina llamó a la tricúspide «la válvula olvidada». Situada entre la aurícula y el ventrículo derecho, su fallo condena al paciente a un retroceso constante de la sangre hacia el hígado y las extremidades, provocando un agotamiento que convierte el simple acto de caminar en una tarea hercúlea. Para las dos pacientes argelinas que inauguraron este procedimiento, la insuficiencia tricúspide severa había reducido su mundo a los límites de una fatiga asfixiante.
La intervención, ejecutada por el equipo de la profesora Laaradj con la colaboración del doctor Aoumer y el experto italiano Marco Di Marco, evita la violencia de abrir el esternón. El sistema TriClip se desplaza por la vena femoral hasta el corazón; allí, el catéter debe realizar un giro de ciento ochenta grados en la penumbra de la aurícula derecha para alinear un clip de poliéster y metal que une los velos de la válvula, cerrando la brecha por donde se escapaba la vida.
El éxito de estas dos intervenciones en Argelia sitúa al hospital de Orán como un centro de referencia en la cardiología intervencionista africana. Más allá de la técnica, el logro reside en la posibilidad de ofrecer un tratamiento a quienes la edad o la fragilidad habían dejado sin opciones. Al concluir el procedimiento, el flujo sanguíneo recupera su cauce natural y, con él, la paciente recupera la capacidad de respirar sin el peso de la enfermedad.
Para la profesora Laaradj, el resultado no es solo un avance técnico, sino un compromiso con la formación de nuevos equipos médicos. El hospital ya planea extender el uso de esta tecnología a más pacientes, transformando una técnica compleja en una práctica cotidiana que devuelve la autonomía a quienes creían que su corazón ya no tenía remedio.