El joven, identificado como Ng.M.Đ, nació con pie equinovaro congénito bilateral: ambos pies girados hacia dentro y hacia abajo. En un bebé, la corrección suele lograrse sin bisturí, con yesos semanales y una férula nocturna durante años. Pero cuando el esqueleto madura, los huesos se remodelan alrededor de la deformidad y ya no basta con moldear.
La intervención fue larga y minuciosa. Los cirujanos Đặng Lê Hoàng Nam y Nguyễn Anh Quốc Tài trabajaron junto a Phúc para alargar el tendón de Aquiles unos 5 centímetros y los tendones flexor largo del dedo gordo y tibial posterior unos 3 centímetros — el primero es el que mantenía el pulgar en garra; el segundo, el que torcía el pie hacia dentro. Extirparon la musculatura plantar retraída, recolocaron los tobillos en su ángulo fisiológico y, como la piel ya no alcanzaba a cubrir la nueva posición, injertaron un colgajo de tejido sobre un déficit de unos 2 centímetros. Después fijaron el resultado con un armazón externo atravesado por la tibia y los huesos del pie.
El 4 de septiembre fue dado de alta. Caminó fuera del hospital con un paso equilibrado, normal, y por primera vez en veinte años sus talones tocaron el suelo.
El hospital, abierto en 2002 en la calle Nguyễn Huệ de Huế, atiende a pacientes que llegan desde muy lejos: la comuna de Bắc Trạch está a unos 190 kilómetros al norte, siguiendo la carretera nacional 1. Ese viaje lo había hecho cojeando toda la vida. El de vuelta lo hizo de otra manera.