Lastochkin no tenía formación en desarrollo de software. Tenía una necesidad concreta: su hijo se frustraba al intentar aprender el idioma del lugar donde ahora vivían. Así que construyó una aplicación para el móvil en la que las lecciones avanzan al paso de Timoteo, sin exigirle una velocidad que no es la suya. Con ella, aprender dejó de ser una fuente constante de frustración y se volvió algo más accesible para el niño.

La historia de la familia llegó a Rai 3, al programa O anche no que conduce Paola Severini Melograni, y también al servicio informativo regional TGR Bolzano. El reportaje describió el proyecto como una necesidad personal que se convirtió en una herramienta educativa. Una herramienta que, más allá de Timoteo, podría ayudar a otros niños neurodivergentes a integrarse en un país nuevo.

Bolzano no es un lugar sencillo para aprender un idioma. En la provincia de Tirol del Sur hay tres lenguas oficiales, y las escuelas funcionan como sistemas separados en alemán, en italiano y en ladino. Según el sistema escolar al que llega un niño recién llegado, una de esas lenguas se convierte en su idioma principal de enseñanza. La otra lengua local se estudia además como segunda lengua obligatoria.

Italia ofrece a un niño como Timoteo un marco que otros países adoptaron más tarde. Desde 1977, los alumnos con discapacidad estudian en aulas ordinarias y no en escuelas especiales, y desde 1992 la ley prevé profesores de apoyo asignados a cada alumno. Como refugiada de Ucrania, la familia cuenta con la protección temporal de la Unión Europea, que le garantiza el acceso a la escuela y a la sanidad.

Pero ninguna ley puede fijar el ritmo exacto al que un niño concreto entiende una palabra nueva. Eso lo midió un padre, observando a su hijo.

Mientras tanto, en la misma ciudad, el centro psicopedagógico Youmind, que acompaña a niños con autismo, trastornos del aprendizaje y TDAH, prepara un aula multisensorial. Será un espacio pensado para la relajación y la descompresión emocional de alumnos con necesidades educativas especiales: un lugar donde, por un momento, nadie tenga prisa.