La ceremonia en el Teatro NOS PUCP reunió a egresados de tres programas: ¡EPA! (Educación para Adultos), un programa de alfabetización y las Escuelas Comunitarias Abiertas. Los organizaron el movimiento empresarial Es Hoy y la Fundación Dispurse. El más joven de los graduados tenía veinte años y el mayor, ochenta.
Cada uno traía su propia razón. Epifanía Juanita Huamán Guevara, de 58 años, aprendió a leer para administrar su propio dinero y sostener a sus hijos sin depender de otros. Luciana Flores López, de 60, es artesana quechua de Cusco. De niña no fue a la escuela porque en su comunidad no había ninguna.
Su historia no es una excepción. En el Perú, el analfabetismo se concentra en las mujeres rurales y en quienes tienen una lengua indígena como lengua materna. En el censo de 2017, la tasa entre las mujeres fue cerca de tres veces la de los hombres. Ese mismo año, unos 3,7 millones de peruanos declararon el quechua como su primera lengua.
Lidia Mendoza Pacaya, de 44 años, terminó la secundaria en julio con el apoyo de su empleador. Cuenta que su hija, al verla estudiar, decidió volver también a las aulas.
Después de la ceremonia, los graduados y sus familias subieron a un Mirabus descubierto y recorrieron la ciudad. Pasaron por la Huaca Pucllana, la pirámide de adobe que la cultura Lima levantó hace más de mil años, y siguieron por el malecón de la Costa Verde y el Parque Chino.
La última parada fue el Parque del Amor, sobre el acantilado de Miraflores. Sus bancos curvos están cubiertos de un mosaico de azulejos rotos en el que se leen frases de poetas peruanos sobre el amor.