La técnica, llamada control mediado por el tronco, nació en el laboratorio conjunto MINE —Neuroprótesis Modulares Implantables— que comparten la Università Vita-Salute San Raffaele y la Scuola Superiore Sant'Anna de Pisa. La dirigen el neurocirujano Pietro Mortini y el ingeniero biomédico Silvestro Micera. El resultado se publicó el 7 de septiembre de 2026 en la revista Med, del grupo Cell Press.
Hasta ahora, la estimulación epidural de la médula se activaba desde fuera: un botón en una tableta, un mando en la mano, o programas de marcha preseleccionados por un técnico. El paciente recibía el paso; no lo decidía. La diferencia aquí es de autoría. La orden sale del propio cuerpo.
Aprenderlo costó cuatro meses de rehabilitación intensiva, coordinando el movimiento del torso con la respuesta del dispositivo. Después vinieron las curvas, las pendientes, el suelo irregular del exterior. Un participante sostuvo la marcha durante cuarenta y dos minutos.
El hardware tiene una historia más antigua y más prosaica: los electrodos en forma de paleta que se deslizan en el espacio epidural se diseñaron en los años setenta para bloquear el dolor crónico de espalda y piernas, y siguen implantándose con ese fin en decenas de miles de pacientes al año. Los investigadores los reorientaron —literalmente, hubo que girarlos y recolocarlos quirúrgicamente— al comprobar que estimular por debajo de la lesión reactiva los circuitos espinales que generan la marcha, aunque del cerebro no llegue señal alguna.
Ese camino lo abrieron Rob Summers en Louisville, y después los equipos de Lausana, de la Clínica Mayo y de la propia Louisville, que en 2018 publicaron por separado resultados de marcha. Milán añade ahora una pieza distinta: no más nervios restaurados, sino un control que el paciente ejerce él mismo, con la parte del cuerpo que le quedó.
El trabajo contó con financiación de la Fondazione Cariplo, la Fondazione Bertarelli y el programa italiano NextGenerationEU. Se trata de cuatro personas, no de una terapia disponible. Pero para quienes recibieron un diagnóstico de lesión completa e irreversible, el estudio describe un procedimiento repetible y una secuencia concreta que empieza con inclinarse un poco hacia adelante.