Aquel descubrimiento en las periferias de la capital de Cabo Verde marcó el inicio de una vocación que ha cumplido ya un cuarto de siglo. Tavares comprendió entonces que el silencio no era una condición médica, sino una barrera social impuesta por la falta de herramientas. Lo que comenzó como una búsqueda de niños invisibles se convirtió en la Associação Cabo-Verdiana de Surdos (ACS), una institución que decidió que la lengua de signos no debía ser un secreto compartido entre pocos, sino un puente hacia el porvenir.

A partir de 2011, el paisaje de la educación en las islas comenzó a transformarse de manera tangible. Los estudiantes sordos cruzaron por primera vez el umbral de la enseñanza secundaria. En las aulas de la Escola Secundária Pedro Gomes, la presencia de intérpretes permitió que los alumnos completaran sus estudios, abriendo el camino hacia carreras profesionales y académicas que antes les estaban vedadas por el simple hecho de no ser escuchados.

La labor cotidiana de la asociación conserva una modestia física que contrasta con la magnitud de su ambición. Los técnicos de la organización se desplazan entre los centros educativos de Praia utilizando sus propios medios, sorteando la orografía de la ciudad para asegurar que cada estudiante reciba el apoyo necesario. No es la caridad lo que reclama Tavares para su comunidad, sino la oportunidad de demostrar una capacidad que ya existe. Su insistencia ha logrado que la lengua de signos —que en el archipiélago ha desarrollado gestos únicos para nombrar los alimentos locales y el relieve de cada isla— empiece a ocupar espacios en la televisión pública.

Para esta mujer que ha dedicado media vida a derribar muros invisibles, la verdadera integración no termina en el pupitre, sino en la mirada del vecino que comprende que el silencio solo es un idioma distinto. Tavares sigue recorriendo la ciudad, no ya para buscar niños escondidos, sino para asegurar que aquellos que encontró hace dos décadas caminen hoy por la calle con la confianza de quien se sabe dueño de sus propias palabras.