El espécimen, bautizado como Duanerwuxiajiaoyu, emergió de los afloramientos cercanos al embalse del Parque Deportivo de Triatlón, en el distrito de Qilin. Bajo la tutela del investigador Gai Zhikun, de la Academia China de Ciencias, la joven estudiante de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Shandong analizó esta criatura del Devónico temprano que habitó las aguas costeras cuando el sur de China era un continente aislado.
La característica más reveladora de este fósil es su par de procesos alares cortos, una morfología nunca antes vista en el orden de los Polybranchiaspida. Estos "oídos" de piedra no solo dan nombre a la especie por su parecido con el búho Asio flammeus, sino que sirven como un puente anatómico largamente buscado. El análisis filogenético sitúa al pez entre las formas primitivas y las más avanzadas, confirmando una hipótesis sobre la homología de los procesos rostrales propuesta por el académico Zhu Min hace más de tres décadas.
Estos animales, conocidos como "escudos de casco" por la sólida estructura ósea que protegía su cerebro, poseían una gran abertura mediana en la parte superior de la cabeza. Aunque los primeros investigadores del siglo pasado confundieron este orificio con una cuenca ocular gigante, hoy se sabe que servía como entrada de agua para las branquias y como conducto olfativo.
El estudio de Zhang Ruirui no es solo un avance técnico en la paleontología de vertebrados, sino un gesto de continuidad generacional. El trabajo ha sido dedicado a Zhang Miman, pionera de la investigación de galeáspidos en China, con motivo de su noventa cumpleaños. En el rigor del análisis de esta joven universitaria se percibe el eco de una tradición científica que, desde la fundación del laboratorio original en 1929, persiste en desenterrar la historia de la vida de entre las capas de limo y arena.