El puente se levanta junto a la esclusa de Madao, uno de los tres complejos de esclusas del canal, y su vano principal mide 130,2 metros. Los ingenieros de la empresa constructora Guangxi Pinglu Canal Construction no usaron asfalto en ninguno de sus veinte metros de anchura. Extendieron entre 0,6 y 1,2 metros de tierra fértil y plantaron las mismas especies que crecen en las laderas vecinas, además de frutales para que los animales tengan de qué comer.

También dejaron montones de roca y pequeños pozos que recogen el agua de lluvia. Son lugares para esconderse, para tener sombra y para beber. La idea es sencilla: que el animal no cruce una obra humana, sino un trozo más del cerro, con su olor y su suelo de siempre.

Los habitantes previstos son pequeños y discretos: la linsang manchada, un carnívoro esbelto de pelaje moteado que casi nunca se deja ver; el gato leopardo asiático; la civeta de las palmeras de máscara; la ardilla de vientre rojo y diversas aves. Todos viven en los bosques de las dos orillas. Sin este paso, el canal habría partido su territorio en dos.

El canal Pinglu se abrió a la navegación el 16 de septiembre, tras cuatro años de obras y una inversión de unos 72.700 millones de yuanes. Es el primer canal que une un río con el mar construido en China desde 1949 y admite barcos de hasta 5.000 toneladas. En Madao, las esclusas elevan esos barcos treinta metros y devuelven parte del agua a los embalses de la zona.

Una obra así lo cambia todo a su paso. En Qinzhou, el puente colgante de Zicai era demasiado bajo para los nuevos buques y hubo que desmontarlo pieza a pieza, en orden inverso, durante más de seis meses. Aun así, entre tantas estructuras rehechas para el tráfico, los constructores reservaron un puente para quienes no usan carreteras.

Las autoridades del canal completaron ese esfuerzo con nidos artificiales para peces, perchas para aves y humedales restaurados a lo largo de la ruta. Detrás de todo ello hay un cambio de método en la planificación de las grandes infraestructuras chinas: prever los pasos de fauna desde el primer plano, en lugar de añadirlos cuando el daño ya está hecho.

Ahora queda esperar a que los animales encuentren el puente. En la tierra recién plantada sobre el agua, las primeras huellas dirán si el monte los ha convencido.